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Interés compuesto: cómo lo pequeño se vuelve grande

Al interés compuesto se le llama a menudo la octava maravilla del mundo, y al ver las cuentas entenderás por qué. Es el motor de casi toda historia de patrimonio a largo plazo. En esta lección aprenderás cómo funciona el interés compuesto, por qué el tiempo es tu mayor aliado, y luego te pondrás a prueba antes de proyectar tus propios números.

Interés sobre tu interés

El interés simple solo te paga sobre el dinero que aportas. El interés compuesto te paga sobre tu importe original y sobre todos los intereses que ya has ganado. En cada periodo tu base crece un poco, así que el siguiente crecimiento es algo mayor: una bola de nieve que se acelera con el tiempo. Invierte 1.000 € al 8% y tras un año tienes 1.080 €; el segundo año ganas el 8% sobre 1.080 €, no sobre 1.000 €. En décadas, esa diferencia se vuelve enorme.

Por qué empezar pronto gana

Como el crecimiento se construye sobre el crecimiento, el tiempo importa más que la cantidad que inviertes. Quien aparta 200 € al mes desde los 25 años suele acabar con más que quien empieza a los 35 e invierte el doble, simplemente porque el dinero temprano tuvo diez años más para componer. Es la lección más importante de las finanzas personales: el mejor momento para empezar fue hace años; el segundo mejor es hoy.

La regla del 72

Un atajo práctico te deja estimar el interés compuesto de cabeza. La regla del 72 dice que al dividir 72 entre tu rentabilidad anual obtienes los años que tarda tu dinero en duplicarse. Al 8%, el dinero se duplica en unos 9 años (72 ÷ 8). Al 6%, unos 12 años. Muestra por qué incluso una pequeña mejora en tu rentabilidad — de comisiones altas a fondos indexados baratos, por ejemplo — puede cambiar mucho dónde acabas.

Ideas clave

  • El interés compuesto te paga sobre tus intereses, no solo sobre el capital.
  • El tiempo es más poderoso que la cantidad que inviertes.
  • La regla del 72 estima cuándo se duplica el dinero (72 ÷ rentabilidad).
  • Comisiones bajas y constancia marcan una gran diferencia en silencio.

Test rápido: pon a prueba el interés compuesto

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1. ¿Qué diferencia al interés compuesto del simple?

2. Dos personas invierten. ¿Quién suele acabar con más?

3. Con una rentabilidad del 8%, ¿cuánto tarda en duplicarse el dinero?

4. ¿Por qué importan tanto las comisiones con el tiempo?

Preguntas Frecuentes

Es ganar rendimientos sobre tus propios rendimientos, no solo sobre el dinero que aportas. La ganancia de cada periodo se suma al saldo, así que el siguiente periodo rinde sobre una base mayor. A largo plazo, ese efecto bola de nieve explica la mayor parte del importe final.
Porque el factor más potente es el tiempo, no la cantidad. El dinero invertido a los veintitantos capitaliza durante décadas, así que las aportaciones tempranas son las que más pesan. Quien empieza diez años antes con importes pequeños suele acabar por delante de quien empieza tarde con mucho más.
Un atajo para estimar cuánto tarda el dinero en duplicarse: divide 72 entre la rentabilidad anual. Con un 6% anual son aproximadamente 72/6 = 12 años. Es una aproximación, no una fórmula exacta, pero resulta suficientemente precisa para comparaciones mentales rápidas.
Capitalizar con más frecuencia da resultados algo mejores —diario supera a mensual, y este a anual—, pero la diferencia es pequeña frente a tu rentabilidad y tu horizonte temporal. Aportar de forma constante y mantener costes bajos importa mucho más que la frecuencia de capitalización.
Sí, y así es exactamente como crece la deuda de tarjeta. Los intereses no pagados se suman al saldo y a su vez generan intereses, de modo que la deuda hace bola de nieve igual que el ahorro. Por eso liquidar deuda cara suele ser prioritario frente a invertir.

Proyecta tu propio crecimiento compuesto

Ahora ponle números reales. Introduce un importe inicial, una aportación mensual y una rentabilidad para ver cómo tu dinero hace bola de nieve.

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